
Carminum I, 30 (A Venus)
Oh Venus, reina de Gnido y Pafos,
abandona tu Chipre tan querida y acude a la adornada
estancia de Glícera, la que te invoca con numeroso incienso.
Venga contigo el Niño ardiente y las
Gracias de talles desceñidos;
vengan las Ninfas y la Juventud, que sin ti a nadie atrae;
venga Mercurio.
Horacio.



